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La cal es uno de los materiales conocidos por el hombre desde la antigüedad, es más, podría decirse que se conoce desde la Prehistoria.

Durante la edad de piedra, el hombre utilizaba la piedra caliza para confinar su fuego, por lo que se ha planteado que la cal fue descubierta en esta edad. Esta teoría plantea que el hombre primitivo fundía piedras calizas (materia prima para la producción de la cal) cuando protegía su fuego, con lo que la caliza se descomponía en una piedra blanca, que cuando se mojaba por las lluvias, se convertía en una pasta blanca: la caliza se calcinaba por efecto del calor del fuego, con lo que se obtenía cal viva y posteriormente se hidrataba con el agua de lluvia.

El primer registro del uso de bloques de caliza y de mortero, preparado con cal y yeso son las pirámides de Egipto (4000-2000 A.C.).

En la civilización maya, la cal también fue utilizada en la construcción de las pirámides y monumentales calzadas que subsisten hasta nuestros días.

En la actualidad, la cal es ampliamente utilizada en la construcción, debido a que imparte características especiales a los morteros. Un mortero elaborado de cemento y arena mejora significativamente sus propiedades para la pega de bloques y en especial para la elaboración de acabados de construcción, que además de ser muy estéticos son de larga durabilidad.